El encanto que tiene bailar salsa

A la gente le gusta bailar salsa

No hay más que ver la cara que ponen los mirones o mirandas como a mi me gusta llamarles, cuando en un bar que no es de salsa ponen una canción de salsa o de bachata y suelo salir a bailar con alguna chica de las que vienen en mi grupo. Tanto clientes como camaracas se quedan expectantes, algunos incluso con la boca abierta, y los aplausos están más que garantizados. Los hay que incluso vienen luego a felicitarnos por la ejecución del inesperado e improvisado baile.

Y no hace falta hacer complicadas figuras para conseguirlo, pero para los que aún no han bailado salsa o aprendido a hacerlo, lo ven como si fuera lo más difícil del mundo. Tal vez yo opine lo mismo a la inversa si los veo trabajando, que en su especialidad lo mismo son muy buenos, y como la mía es el baile ellos lo ven como algo inalcanzable. Luego comienzan a aprender a bailar salsa, y ven que aún cuando tiene su intríngulis como diría el ínclito torero, no es tan difícil ni aparatoso como se ve desde fuera.

Con el tiempo muchos se enganchan en este fascinante y divertido mundillo salsero y los ves por ahí haciendo sus pinitos en las pistas de baile. Algunos padres incluso procuran desde pequeñajos ir introduciendo a sus hijos en el ambiente salsero, pues han visto que es de lo mejorcito que hay, y no andan muy descaminados que todo hay que decirlo. Mejor que se aficionen al bailoteo que a cualquier otra cosa que le propongan sus amistades.

Si estás dándole vueltas en comenzar con las clases de salsa o en clases de rueda de casino, piensa que ahora es el mejor momento. Cuanto más tardes en ponerte, más te arrepentirás de no haber comenzado antes a bailar.

Compartir la aficion al baile con tu pareja

Parejas que bailan salsa

Hay parejas que afortunadamente no comparten todas sus aficiones y menos mal, porque si así lo hicieran sería todo muy aburrido, o tal vez no, que también es muy bonito compartirlo todo con tu pareja, pero normalmente no suele ser éste el caso. Lo normal es que cada uno tenga sus propios gustos y aficiones y que algunos coincidan pero otros no, y uno de los que a veces coincide y a veces no como los pimientos de Padrón, es el baile y las ganas de aprender a bailar salsa, bachata y rueda cubana o de casino.

En las parejas que no comparten la afición la solución es bien sencilla, pues uno de los dos acude a las clases de baile mientras la otra por otro lado se dedica a lo que le guste. Si tienen hijos uno de ellos los cuida mientras el otro está fuera, y al día siguiente cambio de tercio: el que ayer salió hoy se queda y así sucesivamente.

Si los dos por contra, han decidido aprender a bailar y no disponen de canguro o de dinero para pagarlo, lo que hacen es turnarse para acudir a las clases de salsa mientras el otro se queda en casa, y al día siguiente acude el otro. Ambos aprenden lo mismo, pero en distintos días y como ambos se graban en vídeo la figura que hacemos en clase, aún cuando se graben con distintas parejas el resultado es el mismo, por lo que pueden practicar la figura en casa.

Hay otras parejas que si bailan juntas o aprenden juntas a bailar salsa, se pasan todo el rato discutiendo. Imagino que en casa también discutiran por otras muchas cosas, por lo que no le suelo dar mucha importancia a esas divertidas discusiones sobre lo que cada uno opina que debe hacer su pareja bailando salsa, sea o no en la escuela de baile.