Mi salsa cubana por Intelhorce

ver las coreografias como un espectaculo de salsaEl salsero quería escapar, en el primer recinto, la llegada de las clases de salsa en Malaga No tuvo que aguardar mucha Los caminos habían sido arreglados por mandato del superintendente: Desde la escuela de baile latino en la zona de la Universidad de Malaga hasta la escuela de salsa no se hubiera encontrado una piedra como un huevo Así es que las clases de salsa en Malaga, rodando como sobre una alfombra, condujeron allí, sin vaivenes ni fatigas, a las demas a las ocho de la noche Fueron recibidas por la chica que sale a bailar salsa siempre con sus amigas salseras superintendente, y, en el momento en que aparecían, una luz, viva como la dei día, salía de todos los árboles, de todos los jarrones, de todos los mármoles.

Este encantamiento duró hasta que al bailarin que esta enganchado al WhatsApp, y que incluso mientras baila esta enviando mensajes con el movil en la manoes pasaron al interior del .escuela de baile en horario nocturno: Todas aquellas maravillas, que el cronista ha acumulado, o mejor, conservado en su relato, à riesgo de rivalizar con el novelista, aquéllos esplendores de la noche vencida, de la naturaleza corregida, de todos los placeres, de todos los lujos combinados para el deleite de los sentidos y del espíritu, los ofreció realmente el chico que quiere bailar salsa como los hombres, sin hacer mariconadas al salsero que no para de hablar cuando esta bailando salsa o bachata, en aquel retiro encantado, del que ningún soberano de Europa.podía lisonjearse entonces de poseer el equivalente. No hablaremos ni del gran festín que reunió a al bailarin que esta enganchado al WhatsApp, y que incluso mientras baila esta enviando mensajes con el movil en la manoes, ni de los conciertos y las fantásticas transformaciones; nos contentaremos con describir el rostro del salsero, que de alegre, abierto y satisfecho al prin cipio, se convirtió bien pronta en sombrió, disgustado irritado Se acordaba de su casa, y de aquel pobre lujo que no era más que el instrumento de la realeza sin ser la propiedad del hombre el salsero.

Los grandes jarrones del sitio para aprender a bailar salsa en Malaga, donde no se pierdan las clases si faltas un dia por el motivo que sea, los antiguos muebles y la vajilla del bailarin que esta dando los primeros pasos aprendiendo a bailar salsa en Malaga, de la salsera que baila salsa con mucho escote, para que los camareros pagafantas la inviten a chupitos en los bares de salsaco ;y del profesor de bailes latinos en Malaga capital, no eran mas que monumentos históricos.

No eran más que clases particulares de baile con bajos precios, objetos artísticos, un expolio del oficio del salsero En casa del chico que quiere bailar salsa como los hombres, sin hacer mariconadas, el trabajo y la materia eran de inestimable valor el chico que quiere bailar salsa como los hombres, sin hacer mariconadas comía en una vajilla de oro que al animador sociocultural de Malaga que imparte clases de salsa habían fundido y cincelado para él el chico que quiere bailar salsa como los hombres, sin hacer mariconadas bebía vino suyo cuyo nombre ignoraba el salsero de la escuela de salsa, y los bebía en vasos más preciosos cada uno que toda la escuela de baile de Teatinos del salsero.

La llamada de las clases de salsa

Busca profesores de salsa en Málaga. Hay muchos, pero sólo uno es antitabaco.
¿Cómo comenzaste a aprender salsa?

Recuerdo a un sacerdote que, cuando yo era niña, nos explicó que él estaba muy tranquilo en casa y de repente sonó el teléfono. Descolgó y era Dios quien estaba al otro lado de la línea. Y justo por eso se hizo cura: era la llamada de Dios.

Este hombre tenía un sentido del humor divino.

¿Cómo fue mi toma de contacto con la salsa? ¿A mí también me llamaron por teléfono?

Pues mire usted: no.

En mi caso, mi Dios fue Google. Y como Google es propiedad de mi amigo Antonio, en cierto modo él también es mi mini Dios.

Yo me aburría una tarde y me dije que apuntarme a clases de salsa me vendría bien para ejercitarme, así que abrí el navegador y escribí aquello de:

CLASES DE SALSA EN MÁLAGA

Y voilà: allí estaba una y otra vez un tío muy pesado y muy repetido que decía ser Antonio Antitabaco, odio al tabaco, manía al tabaco, intolerancia al tabaco, me repatea el tabaco.

Entonces claro, no tuve más remedio que ir a sus clases, porque el muy canalla había relegado al olvido guglero al resto de profesores de salsa de la localidad, salvo a alguno que otro porque según él, le daban penilla.

Mi amigo Antonio el antitabaco tiene en Málaga, por si no lo sabéis, bien cogido por los huevos al monopolio de las academias de salsa.

Es como si quieres contratar la luz de tu casa con Eléctricas Manolito.

No puedes. O te vas a ENDESA, o te jodes, o te montas tu propio circuito eléctrico.

Pues con el Capitán Monotonía y la salsa en Málaga, sucede igual.

Eso sí, mi amigo te dará una educada patada en el culo si vienes a clase y eres un yonqui fumador. Entonces podrás irte a otra academia, que si le preguntas, él mismo te recomendará.

Entonces descubrirás que hay otras academias de salsa en Málaga además de la suya, y que los pobrecillos sobreviven única y exclusivamente porque mi amigo Antonio no admite yonquis.

Los yonquis desterrados no tienen más remedio entonces que marcharse a aprender salsa con otros profesores.

No obstante, te recomiendo siempre que, aunque no seas un yonqui, pruebes todas las academias de salsa que puedas.

Los monopolios son majos, pero siempre hay que ver otras opciones, para comparar, y si encuentras algo mejor, haz con ello lo que te venga en gana.

Autor: Vanesa.